gutierrez1

Foto: Revista Buensalvaje

 

En este enlace  a la estupenda revista LETRAS & ARTES que la Biblioteca Nacional del Perú viene publicando desde mayo de 2002 (tiene ya 48 números), pueden leer un adelanto de HACIA UNA NARRATIVA SIN FRONTERAS: NARRATIVA PERUANA DEL SIGLO XXI, el último libro de ensayos del gran novelista peruano Miguel Gutiérrez (Piura, 1940).

Captura de pantalla 2014-06-15 a la(s) 10.49.52

Miguel es, sin duda, uno de los dos o tres escritores vivos más importantes del Perú. Los autores de mi generación lo consideramos un crack absoluto, además de uno de los intelectuales más lúcidos y generosos que ha dado el Perú. Es un lujo que Miguel haya decidido dedicar su último ensayo a la narrativa peruana del nuevo siglo. Quien alguna vez haya conversado con él, puede dar fe del cariño y el apoyo que Miguel nos profesa

Aquí les dejo el texto que introduce el adelanto ofrecido por LETRAS & ARTES:

“Al empezar el siglo XXI comienza a publicar un considerable y talentoso grupo de jóvenes narradores, integrado por hombres y mujeres, cuya infancia y adolescencia (en el plano nacional) transcurre durante los duros años de la guerra interna, cursan la secundaria y se forman en las universidades en la etapa de afianzamiento, auge y crisis del autoritario y corrupto gobierno de Fujimori, pero irrumpe en el panorama de la narrativa peruana en la era del post fujimorato, es decir, de la recuperación de la democracia. El novelista Miguel Gutiérrez en su libro La primera década del siglo XXI: Hacia una narrativa sin fronteras y otros textos, de aparición inminente, hace una primera aproximación a la más reciente generación de narradores, varios de los cuales han recibido ya reconocimientos nacionales e internacionales.”

 

 

 

 

Reseña de Martín Guerra Muente aparecida en España en Guaraguao XVI. 39 (Verano 2012), 189-191

elfuturo

 

El futuro no es nuestro. Nueva narrativa latinoamericana. Eterna Cadencia Editora, Buenos Aires, 2011. Selección y prólogo de Diego Trelles Paz

Las antologías, generalmente, sirven como una revisión o diagnóstico, estilístico y temático, de un tiempo o espacio determinado de la literatura. Algunas veces se fraguan desde la voluntad taxonómica. O como parte de un proyecto legítimo de propaganda. El futuro no es nuestro, antología de nueva narrativa latinoamericana, publicada en Argentina por la editorial Eterna Cadencia, es el corolario de un intenso trabajo de investigación, lectura y selección que emprendió el también escritor peruano Diego Trelles Paz hace unos años. En la primera etapa del proyecto, publicado en Internet, el espectro de escritores tomados en cuenta fue mucho más amplio: 63 autores que terminaban por ofrecer una visión bastante amplia y panorámica de las diferentes estéticas que han ido apareciendo en Latinoamérica. Para la edición en papel, que ya ha sido publicada en 5 países y está siendo traducida al inglés, se trata de 20 escritores que conforman una cartografía acaso más rigurosa de la literatura que se gesta en esta parte del mundo.

Desde el prólogo el antólogo nos ofrece, además de una inequívoca declaración de intenciones, su particular forma de clasificar lo que observa como lo mejor de la “nueva” literatura. Por tanto lo que define su criterio, más que un procedimiento académico, es el propio conocimiento y el compromiso que tiene con la literatura. Es así que nos describe a una generación cercada por la desideologización del mundo y la asunción de una sociedad cínica y desencantada. Este será el marco temático, estilístico y temporal que establece: el de escritores que comparten géneros más populares, cierto nihilismo político y una fatalidad que los uniría a la hora de componer sus historias. Con lo que el título de la antología respondería a la aversión y escepticismo de los escritores por un porvenir que no les pertenece pero que tampoco reclamarían.

Sin embargo creo que Trelles Paz yerra en su análisis, tanto más cuanto exalta los valores de una doctrina del repliegue político e intenta la enésima demarcación a un omnipresente canon que a fuerza de expulsarlo siempre regresa. Esa marca de lo latinoamericano que ciertas camarillas también denostaron y de los que Trelles Paz quiere alejarse. El error está en creer que cualquier signo de localismo es malo per se, y parte de una estrategia comercial o de algún atávico costumbrismo. De ahí que en los últimos años se haya promovido un internacionalismo abstracto que se ve como la panacea. Pero a su vez acierta cuando se trata de rechazar los “incentivos extraliterarios” que promueven la homologación de las identidades culturales y literarias. Puesto que mucha de la literatura que tiene como principal aspiración el mercado internacional, suprime su sello localista y cualquier atisbo de experimentación lingüística a cambio de un perecedero reconocimiento editorial. Un reclamo histérico por pertenecer a dicha globalidad que no era otra cosa que la sumisión inconsciente a la ideología de mercado. Grupos que celebraban su inserción al gusto y consumo global y que, sin mucha conciencia, patrocinaban, desde la periferia, el edicto del fin de la historia como el triunfo del capitalismo global. En este sentido, el hedonismo cínico era la derrota política y la asunción de una posmodernidad social.

Pero más allá de la aporética introducción, lo que queda claro es que lo de Trelles no tiene que ver con la fidelidad a un grupo, o a una serie de intereses, sino a la férrea e incombustible fe por una literatura que, como bien dice, irrumpe in extremis al final de un período de futilidades pero también de grandes proezas. Sin manifiesto ni grandes declaraciones, reivindica a los escritores por sobre propuestas que fueron menos reales compromisos con la literatura que tácticas burdas de mercado y pirotecnia barata. Lo que supuso para el caso una sumisión temática y una devoción humillante a una hegemonía editorial.

Sin embargo, el lugar que ha decidido ocupar Trelles, más allá de sus razones literarias es, en mayor o menor grado, el de un lugar político. Pues es una forma de resarcir y superar las trabas que el mercado editorial internacional les impone a los escritores latinoamericanos. Una doxa de colonialidad y desterritorialización literaria que pasa desapercibida y que muy pocos se atreven a cuestionar. Asumiendo una labor de recomposición de un territorio que ha ido perdiendo sus propios canales de diálogo y comunicación. El libro, en este sentido, deviene en dispositivo que funciona como una estrategia de cercanía de tejido de afinidades y afiliaciones desde donde leerse, reconocerse, aceptarse, o criticarse. Lo que contribuye al descubrimiento de otras literaturas y de otros lenguajes que de otra manera, sin la dedicación y exhaustividad del antólogo, no llegaríamos a leer. Por tanto, no se trata de aferrarse a consignas parricidas contra tradiciones exitosas, ni con tradiciones más periféricas, sino de ahondar en la experiencia literaria de una región plural.

Y es desde esa pluralidad que el lector se enfrenta a una serie de modelos narrativos, de estrategias estructurales y lingüísticas dispersas. Aunque en algunos casos coincidan en cierta hibridez textual y en la extraterritorialidad de sus itinerarios. Cada uno de los escritores aporta al mosaico de voces que conforman dicha topografía: literatura fantástica, social, experimentalismo, intimismo y ciertas dosis de convención de género. Los tópicos con los que trabajan son más discretos, como los de sus predecesores a los que Trelles sitúa como mentores posmodernos: Puig, Piglia, Lispector, Monterroso. Los temas van del erotismo sádico y lésbico de Lina Meruane al incesto como experiencia y reflexión teórica en el relato de la chilena Andrea Jeftanovic. Así como variados estilos lingüísticos: porque si en la argentina Schweblin hay elipsis en Nazarián hay un fraseo corto y con cierto aire poético. Y si el colombiano Juan Gabriel Vázquez despliega una prosa exacta, la del mexicano Tryno Maldonado es algo manierista. De lo más destacado: la eficacia narrativa del argentino Oliverio Coelho y de los colombianos Antonio Úngar y del ya mencionado Juan Gabriel Vázquez. Así como la sugerente visión de los rituales iniciáticos de la violencia política peruana que nos presenta Daniel Alarcón.

Sólo cuando se transgreden los tópicos es cuando la diáspora de sonidos, ecos y resonancias se amplía. Por ello el trabajo de Diego Trelles Paz se vuelve indispensable cuando se trata de hurgar en literaturas desconocidas, cuando indaga, sin prejuicios, en territorios poco conocidos y pone atención, en este caso, en el aporte de las escritoras mujeres, menos dóciles a mantenerse bajo el resguardo de la tradición y más abiertas a la experimentación. Sus temas tienen que ver con el cuerpo, el erotismo, la identidad y la violencia de género y por eso mismo exploran lo bizarro a través de un lenguaje más descarado y salvaje que tiene que ver con cierta erótica de la periferia: que no responde más al imaginario sensual de los epígonos del realismo mágico sino a la realidad cruda y abyecta del patriarcado y a la subversión homo/erótica. Aquí se encuentran la ya mencionada Lina Meruane, la nicaragüense María del Carmen Pérez Cuadra y la puertorriqueña Yolanda Arroyo Pizarro.

Al final, hay ejemplos de que el cuento en América Latina goza de buena salud, pero que en algunos casos prefiere la seguridad de la convención que la exploración de los límites del género. Cuando lo intenta, como es el caso de las escritoras mujeres mencionadas, consigue artefactos literarios muchos más originales y estremecedores que esta selección nos permite conocer. Esto es precisamente lo que se le pide a una antología: lucidez y atrevimiento para ir más allá de lo que se conoce. Además de que su sola existencia abre el diálogo y la confrontación fructífera entre tradiciones y subjetividades literarias que contribuyen a enriquecer nuestro panorama cultural. Y sobre todo que ofrece caminos para sacudirnos de esa matriz colonial que borra las especificidades en aras de una supuesta comprensión universal.

 

El fotógrafo SANDRO AGUILAR estuvo con nosotros en la FILBo 2014. Este portafolio es el resultado de esa experiencia. Son 18 escritores retratados por su mirada, tanto en Bogotá como en Lima. Me gusta mucho el trabajo de Sandro. La foto que me hizo en la Cárcel Distriral de Bogotá es una maravilla. Ojalá que estas fotos se expongan al público en la próxima FIL de agosto 2014 y, con suerte, se reúnan en un catálogo. Les dejo la presentación de Sandro y las fotos debajo.

“El Ministerio de Cultura me llevó como parte de la delegación para retratar a los escritores invitados a la Feria Internacional del Libro de Bogotá. Dada la numerosa participación y el ritmo de trabajo de todos, pude trabajar con algunos a manera de sesiones aisladas de sus programaciones feriales; esto era, crear una escena y componerla de elementos dramáticos que definieran a sus autores en la actuación y el correlato de sus obras. En sí, romper con el retrato instantáneo que está hecho por el apuro.

Colombia tiene un ambiente templado por la inseguridad y el desconcierto político que sucede hasta hoy, esa fue la razón por la cual las escenas contrastan en esos polos y se representan casi por autonomía. Mi planteamiento previo fue claro con cada escritor y accedieron a darle movimiento, dejándome conocer también una parte importante de ellos que se mantiene despierta fuera de su intimidad literaria. Personalmente fue un reto dirigir a hombres y mujeres que cargan con un prestigio logrado, quizás el lenguaje es directo con los más jóvenes, pero fascinante cuando se trata de los mayores que leí desde el colegio. Espero que con este trabajo se empiece a crear un archivo documental de la literatura peruana, cada vez más sólido y de encuentro entre las instituciones y los artistas que somos parte.

Esta serie de fotos fue realizada bajo la creación de una pauta escénica con los escritores, en la que se dispusieron teatralmente los elementos y circunstancias relatadas en sus obras, como el fotograma de una película que es llevada por los contrapuntos del drama, el humor y el suspenso. Ellos fueron sus mejores actores.

Disfrútenla.

Sandro Aguilar

10419480_301715279994860_7068467200645648319_n

Abelardo Sánchez León (Lima, 1947)

10172679_301715443328177_3782382874873753481_n

Carlos Yushimito (Lima, 1977)

10325537_301715583328163_7344396199645829574_n

Raúl Tola Pedraglio (Lima, 1974)

10382144_301715663328155_3682874462068504647_n

Alejandro A. Neyra (Lima, 1974)

1908042_301715763328145_2186512371714555952_n

Roxana Crisólogo (Lima, 1966)

10427313_301715813328140_7126565754551431302_n

César de María (Lima, 1960)

10257552_301715949994793_5825282887812331560_n

Rossana Díaz Costa (Lima, 1970)

10341564_301716029994785_438787635468592476_n

Julia Wong (Chepén, 1965) y César Golac Malqui

10342756_301716139994774_8929281479848911812_n

Diego Trelles Paz (Lima, 1977)

10430495_301716389994749_9070646187685542307_n

Mario Vargas Llosa (Arequipa, 1936)

10426785_301716529994735_6017806236797174526_n

Carlos Calderón Fajardo (Juliaca, 1946)

10365762_301716599994728_9178524114699190450_n

Lurgio Gavilán (Ayacucho, 1973)

10402838_301716689994719_8781248654259755256_n

Grecia Cáceres (Lima, 1968)

10419597_301716796661375_7750188273198991441_n

Jorge Eduardo Benavides (Arequipa, 1964)

10313815_301716889994699_6632706912579262956_n

Victoria Guerrero (Lima, 1971)

10352151_301716986661356_736015899244340590_n

Fernando Ampuero (Lima, 1949)

10365744_301717096661345_5642356402004419850_n

Oswaldo Reynoso (Arequipa, 1931)

10304700_301717179994670_9109044049495073475_n

Gabriela Wiener (Lima, 1975)

En esta entrega Francisco Ángeles nos recomienda un relato incluido en Hudson el redentor, primer libro de Diego Trelles Paz, joven escritor cuya premiada novela Bioy ha significado un salto importante en su oficio de narrador. El cuento Jauría, que presentamos en este ‘Rescate’, es un “cuento político”, según su propio autor. Léalo y vea por qué.

Por Francisco Ángeles*
 
Desde el mismo título, la seca y directa referencia a la animalidad nos da una pista de lo que vamos a encontrar: primero, un grupo de jóvenes que parece una manada (rabia, violencia, instinto, descontrol); segundo, la homogenización bajo un nombre colectivo, en el cual todos quedan resumidos bajo virtudes similares, pero sobre todo defectos compartidos; tercero, el énfasis en el tema de la fidelidad, asociada a los perros a los que hace referencia el título, pero que no se aplica solo a la pareja, sino también a una lealtad amical que termina revelándose más precaria de lo que parecía; y finalmente, lo más importante: un contexto, Lima a mediados de los noventa, en que las circunstancias económicas del Perú obligaban a ventajear todo cuanto sea posible, sin pensar quién podía resultar afectado. Esto obligaba a pelear por la supervivencia con tal ímpetu que incluso la amistad (valor que en la adolescencia mantiene todavía un aura relativamente impoluta) terminaba usualmente dañada. Y esa lucha por la supervivencia se da en dos planos, no solo paralelos sino también conectados: el económico y el afectivo. 
 
Tanto como su contexto político, estos jóvenes andan a la deriva, son reflejo y consecuencia de ese mundo exterior, de ese espacio macro sobre el que apenas consiguen debatir a la distancia, entre cervezas y líneas de coca, sin entender demasiado ni articular mayor juicio que el que seguramente han oído. Estos adolescentes conforman la primera generación finisecular que, llena de ganas de vivir, tiene la posibilidad de pisar las calles y disfrutar de un país pacificado. Pero no todo resulta tan fácil en la última década del siglo pasado: el país al que pertenecen se encuentra también empobrecido, económica pero sobre todo moralmente. Y por ello, en típico gesto noventero, los jóvenes buscan escapar del denso contexto neoliberal a través de las drogas, el sexo, y una vida en común (la “jauría”) que en el fondo solo intenta ocultar el malestar creado por un individualismo extremo que los ha convertido en enemigos unos de otros. Y por tanto, la competencia para conseguir lo que uno quiere (y lo que uno quiere normalmente es trago y mujeres) no impedirá saltar las leyes elementales de convivencia, y de esa manera pasamos a vivir en medio de una especie de ilegalidad (estafa, robo, violencia) que termina siendo la norma de un universo donde las leyes han dejado de funcionar.
 
Recuerdo la época en que se publicó Hudson el redentor, libro del que Jauría forma parte. Y aunque en ese momento no llegué a leerlo, me acuerdo brumosamente la prensa que tuvo y los comentarios que recibió. Me he preguntado más adelante, y me vuelvo a preguntar ahora, cómo ubicar ese libro en el panorama de la nueva narrativa peruana: parecía muy tarde para afiliarlo a los noventeros onda realismo sucio, tipo Sergio Galarza, Rilo, el primer Raúl Tola, etc., y muy temprano para vincularlo a los trajines metaliterarios del explosivo arranque de la editorial Estruendomudo. Y aunque es verdad que con el primer grupo existen aguas comúnmente abrevadas de esa reynosiana fuente titulada Los inocentes (lugar común en el que no voy a detenerme), hoy, mirando a la distancia, creo que más que articularse con alguna de esas vertientes, el libro debut de Diego Trelles Paz ha trazado su natural filiación con la obra posterior de su propio autor. En gesto que demuestra la explícita intención de construir un corpus con resonancias interiores, algunos de los personajes, como el Chato, por ejemplo, reaparecen en su primera novela, El círculo de los escritores asesinos (2006), donde el respectivo grupo juvenil direcciona su compartido interés hacia el arte como mecanismo de salvación ante una situación social, económica, política y moral igualmente complicada. 
 
La segunda vida de Hudson el Redentor, es decir su reedición, llegará el próximo año, en Lima y Arequipa (Borrador y Ciudad Editorial, respectivamente, según entiendo). Estos meses de descanso entre la reedición de El círculo… y la publicación de la premiada novela Bioy, por un lado, y la reaparición de Hudson, por el otro, le permitirán a este último un reingreso revitalizado. Y no tanto por una sencilla cuestión de timing, sino porque, en virtud de los pasadizos compartidos, su lectura quedará perfectamente reforzada a la luz de las dos novelas posteriores. Y mientras tanto, a meter las manos a la Jauría. El riesgo de ser mordido es alto. Felizmente.  
 
 
LA PALABRA DEL AUTOR:
 
Me hubiera gustado haber leído Winesburg, Ohio (1919) del gran Sherwood Anderson justo cuando escribía los relatos de Hudson el redentor (2001) pero llegué a esa obra algunos años más tarde. Los llamo relatos pero me equivoco: aunque pueden funcionar como cuentos autónomos, con el tiempo y gracias a la novedosa estructura del libro de Anderson que hace porosa la frontera entre los cuentos y la novela, me di cuenta de que, por la recurrencia de sus personajes en más de un texto, por poseer un principio y un final, pero, sobre todo, por acercarse a esa Lima desfigurada en la que viví y sobreviví durante el oncenio fujimorista, Hudson el redentor puede leerse siguiendo la libre voluntad del lector: sea como una novela formada por cuentos, sea como un libro de cuentos con estructura de novela. Entre esos textos, recuerdo con especial afecto Jauría, no solo porque recrea la época veraniega de los campamentos en las playas del sur en la década del noventa (imaginar la opulencia de Asia por entonces hubiera sido inverosímil: las playas son públicas, pertenecen a todos los peruanos no solo a los que se sienten los dueños del país) sino, sobre todo, porque técnicamente era arriesgada al emplear la técnica de los vasos comunicantes para unir episodios y espacios distintos a través del diálogo. Se llama Jauría porque constantemente se alude a la animalización de los personajes. De repente por eso, pensando en la dictadura y en los códigos salvajes que instauró entre los que crecimos con ella, lo considero un cuento político.
 
 
***
EL CUENTO:
Pueden descargar y leer mi relato ‘Jauría’ aquí.
——
(*) Francisco Ángeles es escritor, crítico y periodista, con publicaciones en diversos medios académicos y periodísticos peruanos y extranjeros. Su primera novela, La línea en medio del cielo (2008), fue muy bien recibida por la crítica. Creó y dirigió
el colectivo literario 
 Porta 9, y en los últimos años viene ejerciendo como codirector de la revista de literatura El Hablador, en cuyo blog escribe la columna “Doble click”. Vive en Filadelfia, donde sigue un doctorado en Estudios Hispánicos en la Universidad de Pennsylvania. Actualmente alista la publicación de su segunda novela.
 

En un post de setiembre 2013, publiqué la primera parte de las reseñas aparecidas en la revista peruana  VELAVERDE.

El link –y, desde luego, las reseñas de los libros de los autores peruanos Luis Fernando Cueto, Gabriel Rimachi y Carlos M.Sotomayor, Óscar Colchado Lucio, Grecia Cáceres y Claudia Salazar Jiménez– lo pueden ver aquí

Les paso ahora la segunda parte. Siguen siendo obras de autores peruanos en exclusiva –lo que, más que mi chauvinismo, debería revelar mi necesidad de que se difunda, se lea y se comente un poco más la literatura peruana–. Están ordenadas a partir de la última del anterior recuento.

Aquí les paso la lista y, debajo, podrán leerlas con comodidad:

“UTOPÍAS PESIMISTAS” sobre Cacería de espejismos [Universidad César Vallejo, 2013] de Pedro Novoa

“UN NATURALISMO DISCRETO” sobre Nena [La Travesía, 2013] de Álex Rivera de los Ríos.

“MIRADA RETROSPECTIVA” sobre Cuentos [Planeta, 2013] de Fernando Ampuero.

“AMORES LEVES” sobre Amor condicional [Planeta, 2013] de Daniel Rodríguez Risco.

“FUENTEOVEJUNA DISTORSIONADA” sobre El rumor de las aguas mansas [Peisa, 2013] de Christian Reynoso.

Si hacen click sobre la imagen, se agrandará:

CACERÍA DE ESPEJISMOS- Pedro Novoa

La reseña de NENA no la tengo escaneada pero pueden leerla cómodamente aquí

Captura de pantalla 2014-05-13 a la(s) 10.37.47

 

CUENTOS-Fernando AmpueroAMORES LEVES de Daniel Rodríguez Risco

FUENTEOVEJUNA DISTORSIONADA

Mis chicos, mis chicas

Mis obras (con sus reediciones y traducciones). Faltan pocas. La foto es de Gianmarco Farfán Cerdán y me la hizo en mi casa en San Isidro a propósito de una bonita entrevista.

Plural Perú me invitó a dejar mi mensaje a favor de la #UnionCivilYa y aquí lo comparto. Apoyemos los derechos de las parejas del mismo sexo en el Perú: Unión Civil Ya!

” CUANDO MUCHA GENTE PREGUNTA POR QUÉ LOS INTELIGENTES Y LOS DECENTES SE ALEJAN DE LA POLÍTICA, POR QUÉ A LOS JÓVENES LOS CORROE EL ASCO O EL ESCEPTICISMO O LA RABIA CUANDO LES  MIENTAN LA PALABRA “POLÍTICA”, PUES ESTA ES LA RESPUESTA: PORQUE LA NUESTRA TIENE EN SU MENÚ ESTELAR UN PRESIDENTE LADRÓN QUE ESTÁ EN LA CÁRCEL, A UNO SEMEJANTE QUE ESTÁ SIENDO INVESTIGADO Y QUE DEBERÍA TERMINAR EN ELLA Y A UN TERCERO, GEMELO DE LOS OTROS, QUE ES SOCIO DE JUECES Y MANDATARIO INFORMAL DEL MINISTERIO PÚBLICO.

DESACATAR EL FALLO DEL PODER JUDICIAL ES UN DEBER MORAL DEL CONGRESO. NO PUEDE HABER RESPETO A UN PODER JUDICIAL QUE METE LA UÑA PARA SALVAR A UN FAVORITO ARGUMENTANDO QUE NO FUE DEBIDAMENTE CITADO CUANDO LA ALUDIDA INVITACIÓN DE LA MEGACOMISIÓN TIENE CUATRO PÁGINAS Y ABUNDA EN PRECISIONES.

INHABILITAR A GARCÍA NO ES UNA OPCIÓN. ES UNA NECESIDAD PARA DEVOLVERLE AL PAÍS LA OPORTUNIDAD DE SER OTRA VEZ RESPETABLE.”

–César Hildebrandt

Hildebrandt Matices002

 

Hildebrandt Matices005

 

 

Mayo será un mes de viajes. Dejaré mi buhardillita parisina desde inicios de mayo para participar en eventos literarios en SUIZA, COLOMBIA y FRANCIA. Aquí les dejo el CALENDARIO de actividades.

3 de MAYO

PRESENTACIÓN de BIOY y de TUS OJOS EN UNA CIUDAD GRIS de mi amigo MARTÍN MUCHA EN LA LIBRERÍA ALBATROS. LA PRESENTACIÓN ESTARÁ A CARGO de la Profesora ADÉLAÏDE DE CHATELLUS (La Sorbona)

10014655_10202230338534671_1739672924_n

 

5 – 11 de MAYO

27va FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO DE BOGOTÁ (FILBO)

Actividades los días 6, 7, 8, 9 y 10

BIOY se presentará el 10 de mayo de 19.15 a 20 hrs. en el Pabellón Peruano

banner_frases_final1-11 FILBO

16 de MAYO

UNIVERSITÉ DE POITIERS, FRANCE

JORNADA DE ESTUDIOS: PAYSAGES ET IDENTITÉS AU PÉROU

Charla con mis colegas escritores y amigos: Félix Terrones, Ricardo Sumalavia y Grecia Cáceres

 

 

SANTUARIO EDITORIAL es una editorial independiente hecha por escritores para publicar a los escritores que nos gustan. Solo se publica NARRATIVA. Los editores somos el poeta y editor de poesía Víctor Ruiz Velazco y yo. Él vive en Lima, yo en París. A él le gusta Dylan más que a mí. A mí me gusta Morrissey más que a él. A los dos nos gusta David Bowie. 

SANTUARIO EDITORIAL toma su nombre de una de las novelas más oscuras, violentas e impresionantes de William Faulkner: SANCTUARY (1931)

SANTUARIO EDITORIAL es 100% literatura de calidad (la calidad la decidimos nosotros con nuestro pequeño     -pero honesto- presupuesto). No se publican libros de auto-ayuda, Best Sellers esquemáticos, catálogos (de nada), libros de cocina o de turismo. No lo hacemos porque nos llegan al huevo. Es bueno que existan (pero lejos).

SANTUARIO EDITORIAL apuesta por el catálogo, por la literatura de autor. Queremos ser reconocidos en el ambiente de habla hispana por nuestros autores y por nuestros libros. El trato que ofrecemos es dedicado y personalizado. Si eres autor de SANTUARIO queremos que te sientas parte de una gran familia.  

SANTUARIO EDITORIAL publica autores en español de todas las edades.  Si son debutantes o noveles, la prioridad es para los autores peruanos. Esto, sin embargo, no es excluyente. Las puertas están abiertas para todos aquellos que se consideren aptos para el catálogo. El año 2014 ya está cerrado. En breve, habilitaremos un correo electrónico oficial.

SANTUARIO EDITORIAL los invita a echarle un ME GUSTA/LIKE a nuestra Página Oficial de FACEBOOK. Aquí pueden enterarse de todo lo relacionado con publicaciones, presentaciones, información de nuestros autores, catálogo y todo aquello que sea relevante a la editorial

 

 

 

SANTUARIO logo

 

 

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 29 seguidores