Su estructura compleja, la multiplicidad de voces narrativas y los continuos saltos temporales, me hacen creer que BIOY sería difícil de adaptar cinematográficamente. Cuando pienso, o sueño, que alguna de mis obras podría llegar al cine, lo primero que me llega a la mente es el trabajo de autores cuya obra personal me seduce por su apuesta estética. No es un requisito solo una preferencia. Encontré este ejercicio universitario basado libremente en BIOY. Lo descubrí hoy. Muchas gracias a los estudiantes de la PUCP.